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La mejor opción es la que no se ejercita

“Contraté un seguro de salud hace años que me salió muy mal porque solo he utilizado una vez que me encontraba indispuesto y visité al médico. Me recetó una medicina y en tres días volví a la normalidad. No volveré a contratar el seguro porque esa visita si la hubiera pagado habría sido muchísimo más barata que todas las primas que pagué por el seguro. Financieramente no ha tenido ningún sentido contratarlo durante tantos años”.


“También voy a dejar de pagar el seguro de mi auto, por el mismo motivo, salvo por un faro que se descompuso, no lo he utilizado nunca. Ese faro me ha salido carísimo si tengo en cuenta todas las primas pagadas. Otra vez, no ha tenido ningún sentido contratarlo”.


“Me voy a ahorrar un montón de dinero en primas que no utilizo, porque pensándolo bien, tampoco he obtenido un beneficio con el seguro de mi casa, total, nunca se ha quemado”.


No crean, queridos lectores que estos argumentos están fuera de la realidad. Que son ficción y que los piensan personas de baja condición social y bajos conocimientos financieros. Se sorprenderían!!.



Cuando hablamos de seguros, puede que la mayoría de nosotros saquemos la misma conclusión respecto a los comentarios emitidos: que sería una imprudencia no tener seguro de auto, de la casa o incluso de salud. Independientemente de que usemos los seguros o no. No estaríamos obviamente más contentos por haberse quemado nuestra casa, haber tenido cinco accidentes graves al año con el auto o haber pasado por difíciles operaciones quirúrgicas, carísimas pruebas diagnósticas o incluso meses de hospitalización, solo por el hecho de utilizar los seguros.


Aún siendo esto así, cuando hablamos con algunos empresarios o responsables financieros de coberturas de tasas y de divisas que pueden poner en riesgo la salud financiera de la empresa que gestionan, suelen analizar las proyecciones de cada subyacente para tomar la decisión de cubrirse o no, en función de que esos análisis le indiquen si al vencimiento habrán podido ganar o no dinero con el ejercicio de la cobertura.


Un análisis así realizado lleva sí o sí a que cualquier operación de cobertura salga mal. Todos los análisis cambian mensualmente, se adaptan a las circunstancias y las curvas forward son entes vivos que tienen la mala costumbre de estar en continuo movimiento incluso intradía.


El empresario responsable cubre los riesgos de su empresa, igual que asegura su casa, su auto y su salud, sin buscar el retorno de la cobertura. Este tipo de análisis para productos que no sean de cobertura, sino especulativos, están bien, porque se pretende obtener un retorno de la inversión. Pero cuando existe un riesgo que cubrir, el mero hecho de ejercitar la opción y ganar por el lado de la cobertura, implica el hecho de perder por el otro, es decir, de pagar más por el crédito a tasa variable o pagar más dólares.


El nivel o strike al que una empresa debería poner su precio de ejercicio de la opción de cobertura, así entendida, sería el nivel al que efectivamente le haga daño. Si presupuestamos, por ejemplo, con un crédito unos gastos financieros del 16% y nuestro crédito es a Tiie28 + 10%, el nivel al que deberíamos fijar la opción sería al 6%, porque si sube a partir de ese nivel estaríamos fuera de lo presupuestado. Obviamente no estaremos deseando superar ese nivel para ejercer la opción, si se queda por debajo y no ejercemos, mejor, y nuestro crédito estará por debajo del 16% proyectado.


En Link Desk solamente ayudamos operativamente a cubrir los riesgos de tasas y de divisa con opciones. Porque las opciones son alternativas de cobertura que no obligan a nada, salvo al pago de una prima, en contraposición de los Forwards, Swaps o IRS. Solo se ejercitan las opciones en caso de producirse el evento para el que fueron contratadas: que suban las tasas para los que tienen créditos a tasas variables, que bajen para los que los tienen a fija, que se dispare el dólar para un importador o se desplome para un exportador.


Si no se ejercitan las opciones, significará que los créditos a tasas variables se habrán beneficiado de las bajadas, los importadores comprarán sus dólares más baratos y los exportadores los venderán más caros.


Y como reza el titular del artículo, ojalá no se ejercite ninguna opción, y por tanto habrá salido bien la cobertura, porque la mejor opción es la que no se ejercita.



Pedro María Trueba Hita

Director General

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